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Bienestarismo: ¿ayuda o perjudica a los animales?, ¿de jaulas más grandes a jaulas más vacias?
Escrito por Dr. Oscar Horta   

 

El movimiento por el bienestar animal comenzó a principios del siglo XIX. Busca que la utilización de los animales suponga el menor sufrimiento posible para éstos. El movimiento por los derechos animales (o movimiento por los derechos de los animales) surge en la década de los 70, y busca acabar con la utilizacion de los animales. Se trata, así, de dos movimientos con objetivos distintos. El bienestarismo defiende aquello que la defensa de derechos para los animales cuestiona: la utilización de éstos como objetos para nuestro uso.

Sin embargo, dada lo dificultoso de la obtención de los objetivos del movimiento por los derechos animales, ha habido toda una serie de organizaciones y activistas dentro de éste que han optado por asumir como estrategia la práctica propia del movimiento bienestarista, luchando por conseguir regulaciones que alivien el sufrimiento de los animales que los seres humanos utilizan como recursos. Esta estrategia, que con el fin de conseguir finalmente la abolición de la explotación de los animales y el reconocimiento de derechos para ellos, adopta una línea de acción bienestarista es lo que se conoce como nuevo bienestarismo (neo-bienestarismo).

 

 

Los argumentos para adoptar una estrategia neo-bienestarista son los siguientes:

  1. Conseguir y, en este momento, mejoras concretas para los animales.
  2. Conseguir cambios en la ley, pues éstos tienen un peso real, mayor que el que se consigue con cambios de opinión en el público.
  3. Las mejoras bienestaristas conducirán finalmente a la abolición del uso de los animales.
Tales argumentos resultan susceptibles de ser criticados como sigue:

1.-Con el nuevo bienestarismo sólo son defendidos intereses secundarios de los animales. Sus intereses más fundamentales son frustrados. Se consiguen mejoras mínimas, como que animales que viven toda su vida encerrados para ser luego matados gocen de unos centímetros más de espacio.

2.-Los cambios relevantes son los que se dan en las actitudes de la gente, a nivel de la opinión pública, pudiendo ser los cambios en la ley sólo un mero reflejo de éstos. Vemos esto si analizamos de que forma se articula hoy la discriminación especista que sufren los animales no humanos:

 

Estatuto actual de los animales no humanos:


Nivel

Estatuto

Consecuencias de la posesión de tal estatuto

Razones para la posesión de tal estatuto

Legal

Objetos de propiedad

Carencia de derechos

Desconsideración por sus intereses y utilización para fines humanos

Socio-económico

Recursos

Utilización para fines humanos

Desconsideración por sus intereses

Moral

Objetos no plenamente considerables moralmente

Desconsideración por sus intereses

Actitudes especistas

La consecuencia general que se deriva es que es a nivel de las actitudes donde realmente se ha de dar la lucha por el fin de la discriminación de los animales, encontrándose la lucha en un plano económico o jurídico subordinada a éste.

3.-No hay ninguna relación entre reformas incrementales y abolición. El hecho de reducir el sufrimiento de un animal no hace que el fin de su uso esté más cerca. En la práctica, tras casi dos siglos de movimiento bienestarista no se han observado avances significativos de cara a la abolición de la utilización de los animales, y no se ve una relación clara entre los que se han podido dar y el bienestarismo. Aquéllos más bien parecen debidos al cuestionamiento del especismo llevado adelante por el movimiento que exige derechos, no bienestar para los animales.

Por el contrario, el uso de los animales es legitimado y reforzado con su regulación. De hecho, quienes utilizan a los animales defienden el “bienestar animal”.Se da así la paradoja de que explotadores de animales y defensores del nuevo bienestarismo mantienen el mismo discurso: podemos explotar a los animales, pero garantizando que su sufrimiento se minimiza.

Por otra parte, las campañas bienestaristas, destinadas a conseguir cambios legales, implcan una enorme cantidad de recursos. Éstos son, así, derrochados, cuando podrían tener unos resultados mucho mayores de ser destinados directamente a la concienciación del público, que es quién realmente puede influir, básicamente a través de sus opciones como consumidor, en que los animales sean utilizados o no.

 

La alternativa: el cuestionamiento del especismo.

Esta estrategia evita los errores en los que cae el bienestarismo, caracterizándose por lo siguiente:

  1. Con la defensa de los derechos de los animales se defienden intereses básicos, no secundarios.
  2. No se trata de un planteamiento utópico, sino altamente realista. Lo que defiende es un enfoque incremental basado en la reducción progresiva de la demanda de productos animales (y paulatinas prohibiciones de áreas de uso de los animales según aumente la conciencia social).
  3. El especismo, que es la raíz del uso de los animales, se ve así cuestionado.
  4. Se logra una máxima efectividad de los recursos empleados
 
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